jueves, 18 de septiembre de 2014

LAS CAMPANAS DOBLAN A MUERTO
Suenan las campanas hay toque a clamor
Están avisando que alguien falleció
Es un toque agudo, del do un mayor
Penetra el silencio, esparce su voz;
Montañas y valles lo escuchan llegar
Su sonido triste, su repiquetear
Altera y destroza, la paz del hogar.
En los aposentos de grandes señores
Se preguntan todos, quien seria el muerto?
Fue alguien importante, lo dice el clamor
Nunca un miserable merece este ardor.
Tuvo que ser hombre de grandes linajes,
Con coches, con joyas, preciosos ropajes
Alguien que la suerte le sonrió al nacer
Jamás conoció la palabra perder.
Más que equivocados están los señores
El que ahora despierta tamaños clamores
No fue bendecido nunca con riquezas
Jamás en su haber poseyó grandezas.
Fue el más miserable de los miserables
Y muchas sus noches se durmió con hambre
El era feliz allá en su pobreza
No sabia de dolor, menos de tristeza.
Entonces que motiva, se le hagan honores
A alguien que la vida vivió sin colores
Alguien que no fue ni amargo ni dulce
Que es lo que motiva, que a ello conduce?
Que es lo que hizo que fuera importante
Para que su muerte fuera relevante
Y se toque a muerto con tanta insistencia
Llamando al sepelio sin faltar presencia.
Responde un anciano del pueblo pilar
Pongan atención, les voy a contar
Ese que murió solo supo amar,
Entrego su vida y su corazón
A un amor tan grande como no hubo dos
No echaba de menos tener alimento:
Ni frio ni hambre, temor o dolor
Podía sentir teniendo a su amor.
Y de que murió? Todos le preguntan
Responde el anciano: lo mato el amor,
Lo mato lo mismo por lo que vivió
No se sobrepuso a una cruel traición
Cuando se dio cuenta, la desilusión
Lo llevo a la tumba, sin mas dilación.
Vivió para amar, amando vivió
Murió por amor, amando murió
Jose Anzola Colombiano

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